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3 nov 2018

Incansable innovador 💡

Entre las muchas actividades que el venerable emprendió como párroco, la formación de una verdadera y propia escuela de catecismo fue quizá, sin dejar otras iniciativas, la más exitosa y original.

Convencido que el futuro de la Iglesia residía en los jóvenes, él se da cuenta enseguida que la enseñanza de la religión era potenciada a través de la formación un grupo de enseñantes competentes y apasionados.

No pasó mucho sin que todos conocieran esta iniciativa; él dirigió siempre esta escuela y la amó como nave de mando de su parroquia.

El grupo de las catequistas enseñantes, elogio de la diócesis de Alba,
al que el cán. Chiesa cuidó asiduamente.

Dicha escuela consistía principalmente en la enseñanza de la doctrina como ya se dijo; analizaba en profundidad y comprendía diversas lecciones de método catequístico y de psicología, para un mejor acercamiento a los jóvenes. La explicación de cada lección era organizada con atención en 7 puntos. El maestro los explicaba uno a la vez, las aprendices tomaban apuntes de su viva voz. La siguiente lección era una ocasión para ampliar y aprender mejor el contenido de la anterior.

7 oct 2018

Párroco por amor ⛪

Con 39 años Francisco Chiesa creía verdaderamente que su futuro sería la enseñanza y el estudio… estaba convencido de cumplir plenamente la voluntad de Dios…

Pero en los primeros meses de 1913 muere el canónico Juvenal Giaccardi, lo que lleva que su obispo le ofrezca la administración de la parroquia de los Santos Cosme y Damián, y como siempre a obedecer, el venerable responde de estar listo, pero como hombre sincero que era, expresa sus dudas sobre las reales actitudes que conlleva esta nueva función.

Muchos se llegaron a preguntar, incluso sus nuevos parroquianos, quienes desconfiaban un poco de la decisión tomada por monseñor Re. si un hombre que había dedicado toda su vida a los libros y a la educación podría ser un buen párroco, o si podría del mismo modo que era respetado por seminaristas llegar a establecer simpatía con personas comunes y sus problemas en una época de grandes cambios sociales. 


Ceremonia de inauguración del oratorio parroquial (1935).
El Cán. Chiesa, sentado en 1a. fila, es el 3o. a la derecha.


En efecto, el padre Chiesa no fue nunca el párroco que la gente esperaba… fue siempre mucho más...

30 sept 2018

Predicador ☝

No obstante su apagada voz y profunda humildad, el canónico Chiesa fue un apreciado predicador. Un orador eficaz a pesar de su singularidad: «Ninguna palabra, ningún gesto, ningún comportamiento que pudiera indicar, aunque lejanamente, la voluntad de parecer original, de impresionar o de atraer la atención sobre su persona. Fuera sentado o en pie, su postura se caracterizaba por una cierta rigidez; los gestos eran casi nulos; su voz presentaba pocas variaciones… Y como cualquier persona humilde, aceptaba con enseguida cuando podía las invitaciones a predicar, pero no iba a ofrecer su mercancía como vendedor ambulante» (Rolfo, L. Íbid. p. 188). Aquello que a él interesaba era legar a sus oyentes de la manera más directa posible, sin grandes giros de palabras o interminables comparaciones; propio como elaboraba sus artículos.

Así predicaba los domingos delante a sus parroquianos y también, cuando el obispo y el clero lo invitaban a hablar en calidad de grande humanista. En poco tiempo llegaba a resaltar sus palabras usando aquellos ejemplos y sutiles metáforas, queridas por él, y que su vasto conocimiento le permitía formular.

Comenzó sus lecciones de sagrada elocuencia en el Seminario de Alba dirigiendo a sus alumnos esta particular advertencia: «No puedo decirles: prediquen como lo hago. Soy todo menos que un orador. No sé hablar. Pero, todos juntos, ustedes y yo, vemos al Divino Maestro predicador y lo imitamos».

Él expresaba así su ideal acerca de la persona y de los dotes de un predicador: «a) El predicador debe ser santo y sabio; b) la predicación debe ser conveniente en su argumento, adaptada a los oyentes y al predicador; c) la manera de ofrecerla: el orador debe ser humilde, no debe tardarse excesivamente».


Bibliografía

-Chiesa, F. (2006). Francesco Chiesa: Un uomo, un prete. Alba: San Pablo.
-Rolfo, L. (1978). “Il buon soldato di Cristo”. Servo di Dio, Canonico Francesco Chiesa. Alba: Ediciones Paulinas.

1 sept 2018

Periodista 📰


Como periodista el venerable Chiesa (Quiesa) colaboró con numerosas revistas: Perfice munus (“oficio de perfección”), Il Prete Apostolo (“el sacerdote apóstol), Pastor Bonus (Pastor Bueno), la Vita Pastorale (Vida Pastoral), la Domenica Illustrata (el Domingo Ilustrado), il Bolletino Diocesano (el Boletín --) de Alba. En particular fue comprometido colaborador del semanal también diocesano Gazzetta d’Alba (Gaceta de Alba) y no ocultó nunca su amor por la Carta del párroco que, dirigida a sus parroquianos, publicaba cada inicio de año.

Su actividad periodística no tardó en asumir connotaciones políticas e incluso polémicas. La discordancia entre católicos y socialistas se acrecentaba debido a acusaciones, instrumentalizaciones, burlas. El padre Chiesa no se contuvo a este “juego” aparentemente poco adaptado a su índole: fue él la voz católica más joven y también la más inspirada e decidida de la diócesis.

31 jul 2018

Escritor: 📚 "veinte mil páginas"

Según el biógrafo Luis Rolfo, el venerable Francisco Chiesa escribió, incluidos innumerables artículos para diversos medios escritos, más de cien libros sobre varios temas, que si recogieran darían un volumen de veinte mil páginas.

Él puede realmente ser considerado a pleno título un “apóstol escritor” che ha sabido explicar de manera simple y clara, pero nunca banal, los grandes cambios que vivió en la sociedad. Supo dirigirse a todos, en italiano y en latín: a sacerdotes y seminaristas, a eruditos y estudiantes, a familias y personas con poca cultura de la época, llegando siempre a comunicar de modo lineal y directo. Su grande capacidad fue la de saberse dirigir a diversos lectores sin disgustar a ninguno.

Lo curioso retomando el tema de la cantidad de escritos, es que también él perdió la cuenta de todas las publicaciones, por el hecho que aún se descubren en las diversas sedes, escritos y publicaciones que se creían perdidas.


Algunos de los muchos escritos del Cán. Chiesa.

13 jul 2018

Nuevo maestro para nuevas enseñanzas 📝

Luego de dos intensos años en la guía de la clase preparatoria aconteció el grande salto: la promoción a profesor de filosofía (1898), nombramiento que le generó no poco agrado. La joven edad de Francisco, apenas con 24 dejó a uno que otro perplejo. El obispo, monseñor Re, en cambio estaba convencido de su elección y el pasar del tiempo le dio razón: el padre Chiesa (Quiesa) transmitió una corriente de aire fresco en los métodos y en las formas de enseñar.

Él era el filósofo que iba a la cátedra no para enseñar formulillas tal vez extenuantes u obsoletas, sino para buscar proponer una síntesis de pensamiento abierta a la reflexión y al juicio de sus alumnos.

Al inicio del año escolástico entre 1909 y 1910 el obispo también le asignó la enseñanza de la teología dogmática. Se estaba afirmando así un nuevo proceder: se necesitaba modificar y “reverdecer” los cursos, según las nuevas directivas pontificias, agregar nuevas enseñanzas y materias. El joven Chiesa era el hombre justo en el momento justo; versátil e imparcial, hábil en adaptarse a las diversas disciplinas y a centrarse en los puntos fundamentales. Llegó a ser, con su obra de renovación, un punto de referencia para renombradas universidades eclesiásticas.


Sus alumnos

Un valor reconocido por unanimidad entre todos sus alumnos fue la claridad. Su principal objetivo era aquel de hacer que todos sus aprendices, incluso los menos dedicados al estudio y los infaltables indiferentes, comprendieran los conceptos fundamentales de su enseñanza. Para hacerlo hacía las explicaciones lo más claras y concisas posibles, utilizando con frecuencia comparaciones y metáforas. Dichas imágenes y comparaciones podían provenir de diversas áreas: ciencias naturales, matemáticas, geometría, astronomía, arte y con frecuencia de la Divina Comedia, obra que, como ya se ha descrito anteriormente, era favorita para él. Así sus lecciones eran ricas, vivaces y más fáciles de comprender y memorizar.

3 jul 2018

Maestro y amigo

Así como Francisco encontró buenos maestros en su formación, decidió convertirse más allá de un óptimo enseñante, en un árbitro imparcial y correcto en los tantos conflictos de sus innumerables estudiantes.

Para la enseñanza Francisco se había preparado con 15 largos años de estudio y sacrificio.
Era todavía diácono cuando se le encomendó la clase preparatoria del seminario.

Delante a él encontró tantos muchachitos sin proyectos en sus vidas, que como él en los tiempos del colegio turinense, soñaban con una común estabilidad familiar. 


"Grupo del Pequeño Clero" de la parroquia santos Cosme y Damián en 1933.
A izq. el canónico Chiesa; a la derecha el vicepárroco el padre Ferrero.
                
“Uno de aquellos ‘hijitos’ que escucharon sus primerísimas lecciones, un chiquillo que era su compaisano y que, hecho sacerdote, fue sucesivamente párroco de Priocca y de la catedral de Alba, el canónico Tomás Casetta (+ info parrocchie.it), recordaba con reconocimiento que el [venerable], para él y sus compañeros ‘hizo un poco de mamá’, en el sentido que inició enseguida a interesarse de sus pequeños problemas con la simplicidad, la generosidad y la solicitud que son características de las madres…”. Y en otro testimonio: “Sabía hacerse pequeño con los estudiantes gracias a su profunda humildad. Yo fui su discípulo y fui impresionado de su compostura, del equilibrado carácter, de su detallada imparcialidad”.

22 jun 2018

🎓 Graduaciones y viajes 💼

El amor por los estudios de parte del seminarista Francisco se evidencia con sus graduaciones luego de su ordenación sacerdotal (1896), en tres títulos académicos: Teología Dogmática en la Pontificia Facultad Santo Tomás en  Génova, el 15 de julio de 1897; Derecho Canónico y Civil con la Pontificia Facultad de Turín, el 13 de diciembre de 1900; Filosofía en el Instituto de san Apolinar de Roma, el 8 de noviembre de 1901.

El aspecto que se va formando en aquel periodo en él es el cosmopolitismo (a tutto tondo), conocedor de su tiempo y de los profundos cambios por los que pasa: cada materia se propone como desafío en la que vale la pena cimentarse, cada minuto pasado sobre las páginas fatigosas (sudate carte) y consagrado a un fin superior, aquello con lo que podrá servir mejor a Dios y convertirlo en buen sacerdote.

De mucho agrado usa las prolongadas vacaciones de verano como ocasión para profundizar los usos y costumbres, cuanto más los idiomas de los países europeos cercanos: gracias a papá Lorenzo, que viendo siempre tan ocupado su hijo, decide regalarle un momento de buen ocio, concediéndole de visitar las naciones que quisiera conocer. Así por cinco años consecutivos durante un mes de vacaciones, el joven Francisco recorre Francia, Alemania, Inglaterra, Austria.

El padre Chiesa sentado entre un hospedero
londinense y su amigo Priero.


 
Los canónigos José Priero y Francisco
 Chiesa en uno de tantos viajes al exterior,
 en el aprendizaje de idiomas.
      

26 may 2018

Estudiando a Kant


El paso de la “Escuela Apostólica” del padre Pavia al seminario de Alba (cf. Lugares de Gracia) de parte del joven Francisco en octubre de 1886, no convencía a su padre Lorenzo de su elección por el sacerdocio. Fue gracias a su determinación y a la convicción que transmitió a su madre, a una tía paterna y al padre Mosca (párroco), como don Lorenzo con el pasar del tiempo será un punto de referencia en los momentos de dificultad de su futuro hijo sacerdote.

En estos años que vive en el seminario de Alba, se desarrollan todas sus cualidades ya germinadas en el instituto turinense; -sobre este aspecto se recomienda tener presente un suceso narrado en la biografía del venerable Chiesa por el sacerdote paulino Luis Rolfo, “Il buon soldato di Cristo. Servo di Dio Canonico Francesco Chiesa”, de Ediciones Paulinas (1978 – p. 39)- donde se particulariza su grande y esperanzadora voluntad.


Seminario episcopal de Alba, en el cuál Francisco residió desde el otoño de 1886 hasta septiembre de 1913

14 abr 2018

Entre dificultades y libros

Parte de las dificultades en la experiencia estudiantil de Francisco en Turín, se debieron a la ausencia de su amada familia, la carencia de comida, el fuerte frío y la falta de afecto; y que con el pasar de los años, al menos en lo que respecta al frío y al poco alimento, afectaría la pérdida parcial del timbre de su voz.

Pero fue quizá, la separación de su hogar la más notada dificultad: “No supe más como estaría el abuelo, y mamá me bailaba en la cuchara”, dirá años después.


Panorámica de la vía central de Montà en una antigua fotografía.

22 feb 2018

Comienza la vida escolar del Cán. Chiesa

La confirmación de Francisco se realizó el 18 de octubre de 1882, a cuya presentación estuvo a cargo el nuevo párroco, padre Juan Mosca, sacerdote irreprochable para la diócesis de Alba, humilde y al mismo tiempo atento.


Templo parroquial de San Antonio Abad, en Montà de Alba, cercana a la casa de los Chiesa.
Seguidamente, cuando él cumplió 9 años y luego de haber frecuentado la escuela local con óptimos resultados, le reveló a su madre –doña Teresa- la intención de consagrar su vida a Dios. Ella, dándose cuenta que este deseo no era un capricho, lo aprobó con entusiasmo. El señor Lorenzo, por su parte no tuvo inicialmente la misma opinión, o mejor, consiente de su situación económica, evaluó con cuidado todo lo que significaría que faltará su hijo, servicial y querido.

La familia de hecho había crecido con el nacimiento de dos hijitas, Ángela y Lucía, y las deudas de familia… estaban aún por pagar.

El padre Mosca, conociendo la situación de esta familia y

29 ene 2018

El crecimiento en la fe de Francisco Chiesa

La grande fe que propagaban los cónyuges Chiesa, encontró un terreno fértil en su hijo Francisco quien con solo pocos años, ya se sentaba entre los hombres adultos para participar de la Misa y de la liturgia de las Vísperas. Así lo había dispuesto su madre, y él sin disgustarse por estar alejado de sus otros familiares, había obedecido.
Pero quien para él, generó mayor impresión fue su padre con una costumbre particular, que el mismo venerable canónico cuenta en su Diario (del que trataremos en una futura publicación):

Tenía 8 años, cuando me llevó a feria de Novara. En el viaje… cuando atardecía, estando en la carreta o modesto carruaje, sacó el Rosario y me hizo recitarlo con él. Fue cuando aprendí que se puede orar mientras se va de camino…
Imagen de una carreta en tiempo de vendimia a inicios del siglo XX, y que ayuda a ilustrar parte de algunos sucesos infantiles del venerable canónico Chiesa. (Museo Histórico Nacional - Chile).

29 dic 2017

La familia “Chiesa Aloi”

Francisco fue el primero de cinco hijos. Creció en virtuosos principios y las enseñanzas de sus padres: Lorenzo Chiesa (Quiesa) y Teresa Aloi.
La familia Chiesa (Quiesa) casi completa. El padre Lorenzo y la madre Teresa están rodeados de cuatro hijos: Angiolina y Lucía en alto; Esteban y la pequeña María adelante. Falta Francisco, el primogénito, quien ya se encontraba en el  seminario.
El párroco de aquel momento, padre Jorge Varusio, convencido de que los niños a quienes bautizan el Sábado Santo, reciben gracias particulares, invitó a los esposos Chiesa a bautizar su primogénito para esta ocasión, el 4 de abril de 1874 en la parroquia de San Antonio Abad, recibiendo el nombre de Francisco Pascual.

En Montà como en otros lugares, a las personas, y en este caso a las familias, se les mencionaba por el sobrenombre. Los Chiesa eran llamados Cicunat “Chicunat” (Francescuccio “Franchescucho” = Francisquillos) por la baja estatura que tenía el abuelo de Francisco, que como es evidente, compartía el nombre de su nieto.

Su residencia familiar estaba ubicada en la plaza de San Miguel, en cercanía a la Iglesia y a un lado de la alcaldía.
Casa natal de Francisco, mandada construir por su padre en una de las principales vías de Montà.

2 dic 2017

Montà: lugar natalicio del venerable F. Chiesa

El pueblo donde nació Francisco es Montà de Alba, perteneciente a la provincia del Cuneo (Cúneo), conocido hoy como la “puerta” del Roero. El Roero es un área que se extiende 20 kilómetros en dirección nororiente desde Bra hasta los límites con la provincia de Asti.

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