Es
uno de los más antiguos seminarios de Italia. Inaugurado tras el canon XVIII de
la Sesión XXIII del concilio de Trento (1545-1563) que promulgaba la
constitución de seminarios para la formación de futuros sacerdotes.
Inaugurado
en 1567, luego de Milán (1564) y Roma (1565), en el obispado de monseñor Leonardo
Marino (1566-1572).
Fue
en 1778 con el obispo Mons. José María Langasco que se llevó a término el
grandioso edificio.
Al
inicio del 1800 el seminario viene saqueado y dañado; a Napoleón será enviada
una petición para su reapertura que se efectuará en 1818, seguidamente el
restauro iniciará en 1819.