Compuesta de sólo de cinco breves frases, llega a expresar cuál debería ser el comportamiento interior en el confrontarse con el misterio que es Dios, misterio en el cual “...vivimos, nos movemos y existimos...” (Hch 17, 28).
Siendo una oración corta, tiene muchísima densidad de significados y de solicitudes en la vida interior. Normalmente en la Familia Paulina se recita y vive al inicio de las adoraciones eucarísticas, como ayuda personal para hacernos conscientes de que Dios es cercano, de que está presente en medio a todos.
Puede todavía, ser utilizada como medio, en cada momento que se desea alcanzar una pernotada comunión con el Maestro divino, quizá en los momentos de contemplación de las grandes realidades de la vida (por ejemplo, para prepararse a la lectura del Evangelio o antes de un buen examen de conciencia).
Como se decía en el artículo precedente, esta plegaria, inmersa en los cuatro fines o articulaciones de la oración, disponen al orante a un sentido vivo de la presencia de Dios; comprenden un aspecto que contemplamos en el Señor y por tanto, un comportamiento de quien ora.
Dichos fines de la oración hacen posible dirigirse al Padre con Jesucristo (particularmente en el Santísimo Sacramento) en el Espíritu: adoramos y agradecemos su grandeza, santidad, bendiciones y amor; pedimos perdón los pecados nuestros y del mundo; suplicamos a Él, gracias necesarias para avanzar y mejorar.
Aún con la convicción de que esta oración tiene una profunda y densa riqueza de contenido, se recomienda (para mejorar su interiorización) recitarla dejando un breve intervalo entre cada una de las frases.
Aún con la convicción de que esta oración tiene una profunda y densa riqueza de contenido, se recomienda (para mejorar su interiorización) recitarla dejando un breve intervalo entre cada una de las frases.
Bibliografía
-Roveran, R. (2017). «Credo, mio Dio». Gesù Maestro, 3, 25-26. *El artículo original fue redactado por el sacerdote paulino Pablo Lanzoni.
-Alberione S. (2008). Oraciones. San Pablo: Roma.
-Alberione S. (2008). Oraciones. San Pablo: Roma.
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