¡Bienvenid@s...

Sea este medio un servicio para facilitar la comunión con Dios y con los(as) hermanos(as) en Cristo  🙏 ...

29 dic 2017

La familia “Chiesa Aloi”

Francisco fue el primero de cinco hijos. Creció en virtuosos principios y las enseñanzas de sus padres: Lorenzo Chiesa (Quiesa) y Teresa Aloi.
La familia Chiesa (Quiesa) casi completa. El padre Lorenzo y la madre Teresa están rodeados de cuatro hijos: Angiolina y Lucía en alto; Esteban y la pequeña María adelante. Falta Francisco, el primogénito, quien ya se encontraba en el  seminario.
El párroco de aquel momento, padre Jorge Varusio, convencido de que los niños a quienes bautizan el Sábado Santo, reciben gracias particulares, invitó a los esposos Chiesa a bautizar su primogénito para esta ocasión, el 4 de abril de 1874 en la parroquia de San Antonio Abad, recibiendo el nombre de Francisco Pascual.

En Montà como en otros lugares, a las personas, y en este caso a las familias, se les mencionaba por el sobrenombre. Los Chiesa eran llamados Cicunat “Chicunat” (Francescuccio “Franchescucho” = Francisquillos) por la baja estatura que tenía el abuelo de Francisco, que como es evidente, compartía el nombre de su nieto.

Su residencia familiar estaba ubicada en la plaza de San Miguel, en cercanía a la Iglesia y a un lado de la alcaldía.
Casa natal de Francisco, mandada construir por su padre en una de las principales vías de Montà.
Lorenzo, además de llevar adelante el hogar, debía saldar una antigua deuda familiar. Por esto, realizaba las duras actividades del campo, vendía caña de bambú y transportaba uvas, alcanzando con el carro de la época, regiones de Francia, Suiza y Alemania. Al joven Francisco le era posible, de vez en cuando acompañarlo en estos largos viajes al exterior; de esta manera aprendía a apreciar la abnegación y el emprendimiento de su padre. 

Incluso estuvo comprometido en el ayuntamiento, como primer asesor ejercía de alcalde. Pero a pesar de estar cargado de duro trabajo, era una persona sociable y no despreciaba acompañar los inesperados vía crucis de sus allegados; solía compartir amables conversaciones entre un vaso y otro de vino, eso sí, entre el atardecer y la cena.

Teresa por su parte, podría considerarse hoy como una mujer “a la antigua”, forjadora de principios duraderos, intransigente a las reglas por respetar, pero siempre la madre afectuosa y abierta al diálogo. Estaba encariñada a un libro de devoción, el Manual de Filotea del sacerdote José Riva, que amaba leer paseando por el recorrido de los Piloni (Pelones), el santuario más importante del Roero* (ver mapa de la anterior publicación), donde contemplando la pasión de Cristo, reflexionaba y oraba.

  Bibliografía

-Chiesa, F. (2006). Francesco Chiesa: Un uomo, un prete. Alba: San Pablo.
-Fornasari, E. (1993). “Ho dato tutto”: il venerabile don Francesco Chiesa. Milano: San Pablo.    

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Gracias por su comentario. ¡Éxitos y bendiciones!

Comentarios